jueves, 19 de febrero de 2026

No somos mansas

A Ceci, Candela y Clari

En esta última visita de mamá resolví unos cuantos dilemas de mi vida.
Pasaron demasiados años hasta que los entendí.
Ante la provocación en broma de mi compañero ,de pronto, mamá respondió: mirá, nosotras no somos de una raza mansa. Y después agregó : y yo no te tengo miedo.
También dijo asombrada que estamos viejas las dos pero vivas todavía, como quien le hace un chiste a la vida.
Yo nunca había entendido el entrenamiento de mi adolescencia hasta hoy. Y nunca jamás le voy a llegar a los talones.
Me mandó con pocas instrucciones a los 11 años a un colegio de monjas que odiaba y en el que me presentó como protestante, cosa de que nadie se ponga a averiguar nada sobre los sacramentos inexistentes . Nos vimos 3 veces en el año. Lloré como la Magdalena cada día, y más cuando tenía que separarme de ella. Y cada vez me preguntaba : vos querés dejar de estudiar ?, a lo que yo, terca como soy respondía que no, y me subía al colectivo llorando.
Mamá tiene Alzheimer, o demencia o que se yo. Y en este tiempo es completamente auténtica. Ya no está atada a las buenas costumbres o esas pequeñeces. Ella que leía a Goethe, ahora se empaca frente al televisor mirando una novela mexicana y se resiste al punto que siempre se sale con la suya. Se acuesta a dormir tarde y duerme hasta las 10. Y  se deja atender cual reina. Y toma coca cola, mucha.
No somos mansas, ninguna. Por eso nos cuesta encontrar nuestro lugar en el mundo. Por eso es difícil entendernos, por eso el que nos ame, nos tendrá que amar así, sin intentar amansarnos. Tarde o temprano romperemos el molde social .
Ese entrenamiento que recibirán , sin saberlo, preparará a las mujeres de nuestra raza para enfrentar lo que sea necesario .
Ahora entiendo su callada rebeldía ante los hombres. Amó a uno solo, un noruego loco que la aceptaba así, al que su madre francesa llamaba "rústica", y de la que ella se burlaba en silencio. Cuando el murió supo que no necesitaba un hombre para estar completa.
Amó el video de la rebelde Clari diciendo que se podría portar bien, o mal.
Dice que tiene una hija abogada . Se adueñó del logro de Ceci de haber vencido en un mundo que estaba prohibido a las mujeres en su tiempo.
Hubiera querido entender mejor este asunto. Haberla escuchado más. Haber tratado de saltar la muralla que nos separó tantos años antes.
Ceci lo supo. Ella la escuchaba y entendía. Se entendían las dos. Aprendió de ella y ahora  me doy cuenta la influencia de su abuela en toda su vida.
Ya no recuerda a los demás. Solo a sus hijas, de las cuales una es nieta, pero eso es solo un detalle.
Así que sépanlo, mujeres de nuestra vida. Hemos recibido varias cosas que no pedimos, pero son un regalo : inteligencia, astucia y rebeldía.
Son armas para la vida y hay que entrenarse. Día a día. Sin bajar la mirada, contra el mundo entero y alrededores. Sacar lo mejor de cada una y saber que venimos de una que pasó por los peores dolores que pueda una imaginarse y siguió entera. Que en algún momento las estrellas se alinearán para nosotras, y que mientras tanto hay que seguir vivas, en combate, tratando de llegar a la excelencia, porque ella puso sus sueños sobre nuestros hombros, no como carga sino como derechos. A ser lo que cada una quiera. Con mucho esfuerzo quizás, adaptándonos a situaciones que están lejos de ser agradables ,pero forman parte de nuestra formación.
Todas tenemos que saber que algunas veces nos romperemos en pedazos, pero que de ella nos viene el don de reconstruirnos . Que no siempre las cosas nos saldrán bien, incluso algunas veces nos saldrán muy mal. Pero que somos capaces de levantarnos desde los abismos más oscuros.
No te vamos a defraudar, mamá. Gracias por todo. Gracias a la vida que todavía no nos mató.






Vida...no me debes nada?

La muerte ronda. Se está yendo la gente de mi generación. Cada día algunos. Ya no quiero hacer preguntas, porque yo también estoy tan envenenada por los años de arsénico, el corazón enfermo por los años de estrés, etc. Los males son muchos y las explicaciones inexistentes. Nos estamos despidiendo cada día. Nos abrazamos más,  nos conmovemos más con el dolor de las familias, aprendimos a decir: no te mueras antes que yo. Es un tiempo extraño, muy extraño de la vida. Siento que camino por una cornisa muy fina. Ayer le tocó caer a un amigo, será mi turno hoy?
Vivimos el probable comienzo de la tercera guerra mundial. Y espanta. Las guerras devoran a los inocentes mientras los que las digitan están refugiados cómodamente. Ya nadie se conmueve por la hambruna, los heridos, la infinidad de muertos. Pero si están muy preocupados por la caída de la Bolsa y el precio del petróleo. Gente de mierda.
Y bueno, de lo que sea, siento que es mi tiempo final. Y estoy en paz con eso. Preparo cuidadosamente mi final para no cargarle eso a nadie. Y pretendo ,si Dios quiere, irme sin hacer ruido. 
Viví como cien vidas. Viví de todo. Desde la mayor de las humillaciones hasta la más grande de las felicidades. 
Ya quemé los nefastos documentos donde aquellos que debían haberme querido se repartieron mi herencia sin contemplación alguna, obligándome a una miseria injusta. 
No puedo amigarme con eso. Perdono, pero cuánto dolor me trajo . Me quitó el tiempo que podría haber disfrutado con mis hijos por tener que trabajar tanto. Y tener que aprender a disimular el hambre y las carencias haciendo magia en la cocina y en la máquina de coser.  Y puedo considerar que gané porque ellos no se dieron cuenta. Ni crearon rencor hacia nadie. 
Pero no se olvida tan fácil. El perdón es un largo proceso y pretendo darlo por terminado mientras estoy por aquí. 
Les dejo a mis hijos lo mismo que recibí. No se bien como ocurrió pero así pasó.  Con la última voluntad de que cuiden a su padre. 
Reconocemos que nos encontramos dos personas muy rotas, muy maltratadas,  y que tal vez, sin querer, les hicimos daño. Perdón por eso.
Que la vida les regale y les devuelva lo que a mi me quedó debiendo.  Así voy a estar en paz. 

viernes, 29 de diciembre de 2023

La habitación

A nuestra primera casa entramos un 24 de Diciembre y usurpamos una habitación. No era verdaderamente nuestra (cuestiones oscuras de papeles y estafas de familiares poco familiares) , por eso trajimos nuestros pocos trastos desde un depósito de la Escuela donde vivimos un año, porque no podíamos darnos el lujo de alquilar . Un buen amigo nos ayudó prestando su camioneta y su buen corazón. 
No había aberturas, ni agua corriente, ni electricidad,  ni baño. Pero cuando uno es joven y está lo suficientemente harto , se las ingenia. 
Eramos tres. Nuestro primer bebé brillaba entre la miseria y la injusticia.  
Conocimos las mayores maldades humanas, hasta esas que ni se pueden entender, porque hay seres humanos que son felices maltratando a otros . Existen. 
Eramos tres náufragos festejando su primer Nochebuena en familia.  
Teníamos un sistema económico cruel que nos daba una Asociación Mutual. Podíamos comprar casi al comienzo de un mes lo que necesitábamos para el mes entero. Con intereses ,obviamente.  Pero había que vivir.
Y era fiesta. Así que ese día comimos sándwiches de miga , y quizás alguna gaseosa barata. 
Y a nuestro bebé le compramos un pequeño camioncito anaranjado , el más barato de todos . 
Y en esa habitación pusimos nuestros trapos en las ventanas y puerta y ahí vivimos un tiempo.  La casa era grande, pero habíamos vivido tanto tiempo como presos, apretados en ese depósito,  que no podíamos salir de ahí.  
Con el tiempo la casa se terminó , con mucho enojo y miradas de reojo. 
Pero nada importaba. Habíamos logrado entrar. Nuestro niño ya jugaba sobre piso de mosaicos con su camioncito naranja. 
De esa habitación yo nunca pude salir. Ese lugar se quedó en mi alma. 
Todavía miro cada precio , todavía me resisto antes de comprar algo , todavía uso la misma ropa impersonal. Y todavía me conmuevo ante cada injusticia,  ante cada hecho discriminatorio,  ante cada persona maltratada. 
Puede parecer fácil de superar . Pero el esfuerzo que se hace para no llenar el alma de odio hacia los demás es tan grande, que hay lugares a donde no se quiere volver.
Aprendí a perdonar, a creer , a tener esperanza. A disimular todo para criar hijos sin malos sentimientos,  con la capacidad de desarrollar cada talento y poder aprovecharlos bien. 
Pero en cada Navidad yo vuelvo a la habitación, solo un rato. Para mirar desde aquella distancia a la familia grande ,hermosa y buena que tenemos. 
Si me quedo demasiado tiempo quizás no pueda salir .


Hoy les escribo para pedirles perdón. A ustedes, mis cuatro tesoros. El regalo más grande que recibí inmerecidamente, lo más lindo que tuve en la vida. 
Perdón por las veces que los hice sentir mal contando las miserias que pasamos. Yo tendría que haber podido callar siempre. Ninguno de ustedes tuvo ninguna culpa de esto . 
Hoy entendí por qué les causo rechazo y tal vez vergüenza ( en este momento muero de vergüenza) . Por qué los lastimé tanto . Perdón. 
Daría lo que fuera por volver el tiempo atrás y empezar de nuevo. No fui la madre que veía en las revistas o las madres de mis amigas. No pude. Yo no entendía nada. 
Pero si, sinceramente ,sepan que los amo. Que voy a cambiar para no causarles más incomodidad. Voy a aprender a callar . Lo prometo. 
Yo no tenia ningún derecho a meterlos en mi oscuridad, en mi pena. Eso era solo mío. 
Me alegran sus logros, sus vidas hermosas, me llenan de orgullo . Y los amo 💜 

Dejo el escrito de la habitación solo como eso , un texto más.

sábado, 27 de agosto de 2022

Cuando se rompe un poco el corazón.

Molestia, donde estés, yo sé que me entendés. Hoy limpié la casa y no estuviste para acompañarme en tu tarea preferida.
Pasé por las habitaciones con las camas tendidas de los hijos que no van a venir . Y vos te hubieras puesto tan contenta cuando vieras abrir las ventanas y arreglar las cosas. Te hubieras sentado en cada cama tratando de sentir sus olores y hubiéramos extrañado juntas.
Se me hace difícil esta parte del camino. Te extraño. No habrá nunca animal más especial que sepa ayudar al humano a hacer más fácil la vida.
Extraño a nuestros hijos Molestia, ya no quieren venir, tampoco nos escriben ni nos necesitan . Y la casa nos queda tan grande, si hasta vos te fuiste. 
Te espero en algún sueño con tu hermosa locura, vamos a extrañar juntas a los que nadie extrañará como nosotras. 

viernes, 4 de febrero de 2022

Nunca princesa

Yo nací huérfana de padre . 
Nunca conocí la sensación de seguridad de un par de brazos fuertes de esos que te levantan del mundo y te hacen un nido seguro para que vivas.
Recuerdo desde siempre ser la hija del muerto, a la que miraban como a un bicho raro, a la que sacaban del salón mientras los otros chicos preparaban los regalitos para el día del padre . 
Todavía me duele un poco el morbo de los adultos a los que les gustaba pararme en la calle de cierto pueblo de gringos y preguntarme - vos de quien sos ? Y ante la explicación la cara de desconcierto . No, no perteneces aquí tampoco.
El huérfano es invisible en muchos lugares y situaciones . Los papeles que te obligan a llenar con datos de alguien que no existe, los parientes que enseguida se dan cuenta que nadie va a defenderte si te fajan o insultan o algo peor. 
Los huérfanos somos muchos ,sin duda, pero solo nos comprendemos entre nosotros.  Así que temprano nos acostumbramos a no hablar del tema . O a inventar algo para salir del paso.
La que nunca fue llevada en brazos de su padre nunca será princesa. Ya sabe de nacimiento que las cosas lindas de la vida no son para ella . Que no habrá vestidos, ni buen cabello, ni calzados lindos . Que nunca accederá a lo que no pueda conseguir por sus propios medios . 
Y se aprende día a día a resignar, una por una las cosas que se van diluyendo en el olvido. Para poder vivir te vas reduciendo. Aprendes a hablar en voz baja , y ya entendiste hace mucho que cualquiera puede atacarte o inventar algo horrible sobre vos...si a vos, a mi: quien me defendería.  
Vos ,yo, nunca seremos princesas. Nos vestiremos de gris , desapareceremos en vida, lloraremos para adentro para no molestar.  
No hay nada que hacer para arreglarlo. No hay posibilidad de que ocurra el milagro que te devuelva lo que nunca tuviste.


sábado, 29 de enero de 2022

Los males dentro de los males

Nos toca vivir un tiempo extraño. La muerte ronda agazapada y de a poco tomamos conciencia que este puede ser nuestro último día, el último instante, el último saludo,el último amigo, la última sonrisa , el último amanecer. 
De a poco entendemos que hay tantas maneras de morir y tantas más de matar . Nos hemos hecho maestros en el arte del egocentrismo y la indiferencia ,en el uso y abuso de los demás para nuestros fines ocultos . Nos adueñamos de la vida y los sentimientos de otros y los descartamos sin ningún cargo de conciencia cuando ya no nos sirven.  
Nos matan con los silencios,  nos castigan con los vacíos.  Ya no confiamos en nadie, ya no esperamos , aprendemos lentamente que a nadie le interesa nuestra vida. Que nadie va a venir a cuidarnos, a sostenernos, a consolarnos. Estamos solos en este inmenso mar en nuestra miserable barca.
Entonces matamos también. Empezamos a aislar a los pocos que nos querían, nos tenemos miedo, nos alejamos , dejamos de tocarnos y también dejamos de mirarnos a los ojos .
Estamos en guerra . Una triste peste que nos enseña a morir y matar . Como lobos hambrientos y lastimados vivimos cada día como si fuera el último, aullando nuestro dolor a una luna perdida .

2021

 Hago los propósitos para el nuevo año:

-Dejarme el pelo naturalmente blanco lo que me causa una tremenda impresión porque me voy a convertir en mi difunta madre.

-Pagar mi cremación y entierro mañana mismo.

-Aprender a callar más.

-Dejar de luchar.

-Darme por vencida .

-Bienvenido año de mierda II