jueves, 8 de junio de 2017

En emergencia

Cuando Elina se levantó ayer muy de madrugada a hacer la fila  inclemente del Anses nunca se imaginó lo que le esperaba.
Hacía muchísimo frío. Se abrigó bien y tomó coraje. Era un trámite que sólo ella podía hacer .
Subió al colectivo y se bajó donde le habían indicado. Como ella es nueva en la ciudad todavía no se ubica bien .
Y se paró en la fila en silencio . Nunca supo como apareció el dolor . Como una cuchillada que le partía la espalda . Tan feroz que la tiró al suelo. 
Sus compañeros de fila quedaron mirándola. Quizás pensaron que ella pretendía ganarles el lugar con sus gritos . Después de un rato de ignorarla una señora le dijo que ahí cerca había un hospital donde la ayudarían. No sabe cómo hizo para subir al colectivo y bajar en la puerta del hospital.
Quizás Elina también vio alguna vez esas series extranjeras donde se llega a una sala de emergencias y todos salen corriendo a buscar al enfermo, y la preocupación de los profesionales cuando a una persona le duele mucho un lugar determinado del cuerpo. Quien sabe.
El dolor ya no la dejaba ni pensar. Y el miedo y la soledad .
Casi se arrastró siguiendo las instrucciones hasta la sala de emergencias y no pudo seguir. Le faltaban dos escalones y cinco pasos pero no podía avanzar.
Lloró y gritó agarrada a la puerta durante , escuchen : una hora y media . Una hora y media de gente que pasaba , personal del hospital, enfermos, curiosos , humanos . Humanos ?
Ahí la conocí. Torcida de dolor . Impotente. Sola.
Entré con ella . Pregunté varias veces por ayuda . Me encontré varias veces con la misma respuesta indiferente. Ella nunca hubiera hablado porque ya no podía hacerlo.
Las otras mujeres que esperaban con la misma necesidad de atención nos insistieron en que cruzáramos la puerta a exigir ayuda.
- Hágala entrar ahí,  enseguida la van a atender.
Sus gritos desesperados se escuchaban desde afuera . Elina era un manojo de dolor . Se sacaba la ropa que la molestaba porque sentía que se quemaba. Trataba de vomitar . No sabía en que posición ponerse . Iba adoptando la posición fetal en que todo humano se vuelve pequeño en la seguridad del vientre.
Por fin vino una enfermera.  Le hizo unas preguntas bruscas como si estaba embarazada y eso . Le tomó la presión y la fiebre e hizo un gracioso gesto de festejo porque no había más temperatura de la normal. Quien sabe que festejaba . Quizás que tendría menos trabajo.
Después vino el facultativo. Que ni saluda en su difícil tarea de atender seres molestos y doloridos. Le preguntó donde le dolía y le aplicó dos certeros golpes que la hicieron rugir de dolor . Mandó una ecografía y un calmante.
Cuando el calmante hizo un poco de efecto nos presentamos y conocimos. Compartimos historias de lo extraño que se está poniendo el mundo . De lo increíble que es encontrarse en medio de tanta indiferencia.
La dejé con su tía. Pero seguimos hablando vía whatsapp. 
Nos quedamos pensando en que está pasándonos . En que a nadie le interesa el hermano caído ni aunque esté gritando de dolor. En que momento cruel nos comenzamos a preocupar más por un lugar en una fila o un turno que por ayudar al que está sufriendo .
Y en por qué hay cosas que sólo vemos por la vidriera: la atención médica urgente , la calidad humana , el cuidado .
Elina todavía tiene miedo de morir. Aún no encuentra un lugar donde no hagan falta tantas explicaciones y sólo le ayuden .Donde le toque un turno de los 5 que dan a los primeros que llegan a la noche anterior y esperan . Porque sufre. Porque no tiene obra social. Porque quiere vivir sin que la maltraten ni la estafen.
Todos somos responsables de esta realidad.  Los que pasamos de largo, los que no nos queremos involucrar , los cómodos. 
No parece que hayamos evolucionado en 2000 años . Para nada . Al contrario. Cabizbajos adorando un aparato que llegado el caso no nos  trae a nadie que nos ayude.
Lo mismo que los personajes bíblicos, los fariseos de la actualidad pasamos de largo, no cuidamos, no damos agua , no ofrecemos un manto , no lavamos los pies a nadie.

domingo, 21 de mayo de 2017

Eugénie .Hay cosas que nunca se dicen.

Sólo la vi una vez en mi vida . Ella  caía suavecito en picada desde su nido en mi vientre. Eugénie se cayó. Eso pasó.
Esa mañana habíamos ido a trabajar a la escuela  como siempre. Ella ya se movía un poquito.
Los niños eran pequeños en ese entonces . Entre 5 y 6 años . Esa bandada bulliciosa de primero . Y era un día normal para todos , excepto para Juancito  (Por supuesto que ese no es su nombre ). Estaba muy alterado, no quería quedarse y su mamá ya se había ido . Y pensó que podía escaparse por la ventana . Se aferró con todas sus fuerzas y la trataba de romper a las patadas. Ya podía imaginar el final con el desastre de vidrios y llantos.
Ni lo pensé,  corrí y lo agarré, no podía despegarlo . Y no pensé más que en mi deber. Y casi no sentí las patadas en mi vientre. Cuando logré bajarlo y calmarlo me di cuenta. Tenía un montón de golpes . Pero seguí dando clase hasta la hora de salida . Volvimos a casa y al rato empezó el dolor . Y la sangre .
Fueron muchos golpes para Eugénie.
Y partimos volando al sanatorio . A mil. Y nada pudimos hacer.
La vi a través de la ecografía. Como en una pesadilla . Mi pequeña. Mi niña .
Después la operación y el adiós.
Nunca había visto tanta sangre . A chorros . Al son de los latidos de mi corazón.
Y me fui un rato con ella. A ese lugar de luz donde no había dolor . Sólo paz. Una inmensa paz . Y escuchaba muy a lo lejos algunas voces que me decían que vuelva, que tenía otros dos hijitos y un esposo que me querían. Y algunas cachetadas y más charla . Pero no quería volver . La verdad que no.
La noche más larga de mi vida fue esa noche en la sala de terapia.
No recuerdo haber vuelto a llorar tantas horas seguidas sin tener con que para limpiarme el mar de lágrimas que empaparon la almohada y las sábanas.
Tenía un reloj enfrente , podía ver como se movía tan lento . Toda la noche .
Al amanecer se dieron cuenta que yo no podía volver . Y lo llamaron a mi compañero. El me habló durante horas y me decía que todo iba a estar bien, y me contaba cosas de los chicos ,que la pequeña Ceci había ido al jardín y Martín a la escuela. Que la abuela los cuidaba pero que querían ver a mamá. Y todo lo que íbamos a hacer si yo volvía.
Al tercer día traté de levantarme y me fui de cabeza . Me faltaba la sangre . Y me faltaba Eugénie.
Y que iba a hacer con los pechos llenos de leche . Y con este dolor .
Como iba a volver al grado sin rencores.  Porque el pequeño asesino era muy pequeño y nunca jamás debía saber lo que hizo.
Y nunca lo supo nadie más que nosotros , los padres que despedimos a Eugénie aferrándonos a lo que nos daba fuerzas para seguir .
Alguien hizo desaparecer sus cositas. Para que no duela tanto.
Alguien respondió las preguntas de los hermanitos que la esperaban .
Alguien vino a llorar conmigo y que le cuente la historia hasta que salga y se convierta en historia .
Todavía sigo a la niña de una compañera que tenía la misma edad.
Adiós Eugénie .
La vida me devolvió todo. Estamos en paz . El dolor se convierte en recuerdo y perdón. La vida sigue .
Sólo a veces me imagino sus ojos y su risa.  Ahora tendrías 25 años .

martes, 15 de noviembre de 2016

Tiembla Esopo

Esta es una historia absolutamente real, pero no es de humanos. 
Mulata vive hace dos años en este hogar (de raza perro, marca calle ), Apo mas o menos hace uno y medio (de raza sapo, común ,marca sapo nomás).
Y de las amistades que existen, de las mas raras e inexplicables, surgió la suya. Apo tendría unos 5 cm. de largo cuando Mulata lo encontró entre unas piedras. Le faltaba una patita delantera. Desde ahí se acostumbró a ser acarreado por la Negra que lo llevaba a todos lados en la boca. 
Por supuesto que pensamos (los humanos que pensamos), que cuando Apo creciera, la amistad no iba a caber entre los dientes de la perra.
Cuando salió de su escondite invernal este año, Apo mostró un buen volumen. Ahi creímos que nuestra teoría se realizaba. Que error. Mulata se alegró de encontrar de nuevo al amigo y lo agarró de nuevo para jugar.
De día Apo duerme en una maceta . De noche sale y comienza la diversión. A veces aparece en el balde de agua de las perras, a veces lo trae a la cocina. A veces ladra y parece que le hablara. 
Como si le dijera cosas importantes. Como si tratara de razonar con él.
- Vamos a jugar más cerca de los humanos Apo. Querés?
- No , los humanos detestan a los sapos, encima me falta una patita.
- Dale , vamos. No son tan malos. Yo lo seguí en la calle a uno y me trajo a su casa, a vos también te van a querer. Por ahí te dejan vivir adentro con ellos.
- Vos estás loca Mulata. Los humanos me tienen miedo.
- Que tonto sos. Cómo te van a tener miedo a vos si sos chiquito...
- Es que los humanos le tienen miedo a todo lo que no conocen .
- No puede ser! Los humanos son bastante buenos, tenés que comprarlos moviéndoles la cola y lamiéndoles las manos.
- Ah, que chistosa. Yo no tengo cola, y ay si me acerco a lamer a alguno. Flor de patada me darían.
- Que exagerado sos amigo ! A mi hasta me dejan dormir a la siesta con ellos , tenés que poner los ojitos un poco en blanco y vas a ver.
- No Negra, conmigo no va a pasar eso. Yo ví que algunos humanos ni siquiera se tratan bien entre ellos, y eso que son todos iguales. Hasta se lastiman! Abandonan a sus bebés ! Tratan muy mal a los que nacen diferentes, como yo. 
- Ah bueno, vos pensás demasiado Apo. Tenés que aprender a convivir con ellos. Disimulá un poco. 
- Dejá nomas Mulata, me quedo lo más escondido que pueda, te espero esta noche cuando salte de la maceta y nos pongamos a cazar los bichitos de la luz. 
 

miércoles, 26 de octubre de 2016

Nomeolvides

-Vos no estás preparada. Eso me dijo el médico . -No estás ni mínimamente preparada.
Nadie te prepara para esto. Para cuando la vida, en su espiral incansable, da una vuelta renegada y de pronto de nada sirve lo que aprendiste,te contaron, viviste . De nada.
Todavía no pude llorar. Porque no estoy preparada ni para dejarme caer vencida por lo inevitable.
Hoy la llamé y me contó una historia inexistente de como había viajado con sus hermanos y que tenía que regresar a la casa de sus padres porque su mamá la necesitaba. 
Después voy a tu casa. Tus padres ya se fueron. Tengo tanto trabajo que hacer.
Quién te va a enseñar a obligar a tu mamá a ponerse un pañal. Quién. Y justo a la mía, que puede tener Alzheimer pero no perdió un ápice de su carácter . - Yo no necesito eso. Yo no.
Quién te prepara para encerrar bajo llave a la viajera incansable. 
Quién te ayuda a enfrentar esa mirada de ojos grisverdosos que no logran entender la realidad que se esfuma tan rápido. 
Un día nos miró y salió a buscarnos. Dio vuelta a la manzana bajo el sol implacable. Ella que fue enemiga del astro que le causó tantos problemas de piel. -A dónde fuiste mamá?, Por qué saliste a esta hora? , Vos sabés lo preocupados que estábamos ?, apelaba a sus sentimientos,haciéndome la enojada. -No lo voy a hacer más , me dijo. La próxima vez me pongo el sombrero. (Ay mamá). 
Todas las noches viaja en sueños que no logra separar de la realidad. Fui al Impenetrable. Eran tan altos los árboles y quedaba tan lejos, viajamos tanto...
Hoy me dijo que está tan feliz de estar en su casa otra vez, que casi llora de emoción. Se me parte el corazón de solo pensar en traerla a la casa que le vamos a construir cerca nuestro y que quizás nunca va a querer. 
Todavía huye del amor y sus manifestaciones ,pero de a poco me está permitiendo pasar el muro y la abrazo y la toco . Hoy me dijo que nos quería. El muro tambalea .
Tenemos buenas charlas, de cosas que nunca pudo contarme. Porque hay dolores que matan, heridas que nunca cierran, cosas que se quieren olvidar pero no se puede. Y me habla como si yo fuera mi hija, con la que ella aprendió que la vida da segundas oportunidades . - Tu mamá vive en Itatí ,me dice. -Quién es mi mamá? , y se ríe,porque no entiende ...- Y...tu mamá, ya sabés.
No estoy preparada doctor. Tiene razón. Para que me olvide, para que no me recuerde,para que deje de reconocerme ,para que me sustituya . 
Y la lleno de mimos , y dejo que la ternura ocupe todo el espacio que la enfermedad va dejando. Y me hace feliz verla comer chocolate a cualquier hora, ya liberada de las prohibiciones de su madre. 
Y aprendo a ceder , a improvisar , a escuchar a otros, a buscar ayuda, a nunca hacer planes. 
Cuando logra regresar al presente mira extasiada las fotos de sus nietos y bisnietos. -Yo siempre me reía de las viejas que llenaban la casa de fotos, y ahora hago lo mismo, dice . Pero mi favorita es esta foto de los mellizos cuando eran bebés, están hermosos e iguales como dos gotas de agua. - Con ellos pude adaptarme al pueblo, tan buenos chicos son... Y aunque tiene una foto actualizada de todos, siempre vuelve a esa. 
No me olvides mamá. Todavía no. Ahora que volvimos a encontrarnos , ahora que a veces podemos decir que la vida tuvo momentos de mierda, pero que tenemos tantas cosas buenas.
No estoy preparada para no encontrarme más en tus ojos.

jueves, 29 de octubre de 2015

Ella sólo habla cuando crece el río...

Ella es silenciosa y tímida. Nunca saluda ni hace sociales en la vereda con las vecinas.
Suele salir en una moto sin frenos, rápida como un rayo, insolente, audaz.
Sus perros se odian con todos los perros del barrio ,por ellos se sabe cuando aparece. Por el coro de ladridos y peleas interminable.
Los muchachos del barrio suelen decir que es prehistórica porque advirtieron que no se depila las piernas.
Tiene un marido casi anciano. Y una niña preciosa y un niño pequeño.
Así pasa su vida durante el tiempo normal. Hasta que crece el río.
Y se vuelve locuaz y sociable.
- A mi me gusta cuando crece el río, me gusta pescar ahí en la costa.
La estuve observando estos días. Absolutamente feliz con la creciente. Pescando con un swing envidiable.
- Usted no pesca doña? Tiene que tirar nomás y va a enganchar algo.
Ella es una con el agua y el verde y el cielo.
-Que lindo está el día , me dijo mientras yo ya sudaba de calor, está fresco acá.
Alguien me dijo que tiene los rasgos duros, con algo de aborigen.
Quizás no todos puedan ver que hay millones de maneras de ser feliz. Y que la mayoría de las veces tiene poco que ver con las posesiones y los supuestos sociales.
Que hay mujeres que no vestimos de rosa y nos aterran las tiendas. Que estamos muy bien con una remera gris y un pantalón de corte dudoso. Que los estándares de estilo no significan uniforme.
Que se puede pescar al lado de los hombres y declinar amablemente sus insinuaciones .
Y hablar solamente cuando crece el río, quizás porque no se tenga demasiado que decir.




miércoles, 1 de julio de 2015

Evolución



 Hace tanto tiempo no logro escribir sin borrar. 
Por eso es probable que me falten palabras .Es posible que me sumerja en el mar del pensamiento y no logre mantenerme a flote.
Estos son solo cosas que se me pasan por la cabeza a veces. Están invitados a leerlo con absoluta libertad. Pueden dejarlo sin culpa. Ya saben .
Es que no puedo dejar de asombrarme de nuestra humanidad, de nuestra especie. Maravillosa creación . Perfección indiscutible. La vida que se abre camino, el pensamiento lúcido de tantos, la ciencia y la tecnología. Los nuevos seres humanos que superan ampliamente a sus antecesores. 
Nuestra continua evolución. Misterio insondable.

Un viejo poema nórdico del S X dice :


En los comienzos del tiempo no existía nada;
No existía arena, ni mar, ni las frías olas,
No existía la tierra, ni los elevados cielos;
Sólo un gran vacío; surgido de la nada.
    

Singular contradicción con lo que escribían otros hombres en el libro del Génesis.
En los tiempos  cuando sucedían cosas que hacían a los hombres, dueños del planeta, hermanos y enemigos, distintos, sabios o feroces, sádicos o tiernos, humanos al fin . 
Siglos y siglos sobre eso, tiempos remotos, culturas que soportaron la extinción casi inevitable .Pueblos poderosos o indefensos. Matanzas y genocidios. Destierros y éxodos.
Pero aquí estamos aún, a pesar de los augurios funestos , hombres de todas las razas y colores, superpoblando este planeta generoso.
Sin duda hemos evolucionado desde los tiempos remotos. Con la punta de mi dedo puedo saber al instante como la cuna de la civilización entra en default, los goles de la selección de fútbol, ver la carita de mi nuevo nieto, reir o llorar, no hace falta describir lo que en mi infancia era un futuro muy remoto, actual ahora mismo. (" Ver la cara de la persona que habla", "Ver el interior del cuerpo ")
El asombro es moneda corriente, aquello a lo que la nueva generación evolucionada está tan familiarizada que considera natural.
Sólo una objeción . Un punto de vista, una mirada . Tengo cierta cosquilla en algún lado .
Todo es fabuloso, a mí también me gusta. La globalización , la tecnología, los adelantos indiscutibles. 
Sólo me hace ruido que esta "evolución" no nos quite más de lo que nos da.
Tenemos varios modos de comunicarnos, pero casi no sabemos conversar, compartir vivencias , charlar.
Sabemos cruzar el espacio pero no sabemos el nombre de nuestro vecino.
Inventamos toda clase de artefactos para nuestro confort, pero aún nos gusta tener a un prójimo fregando de rodillas .
Aprendimos a fotografiar nuestro mejor perfil y publicar nuestro mejor aspecto, inventar un personaje que suplante nuestra realidad ,ser popular y bello, y creerlo. Mientras perfeccionamos el arte de la discriminación y la segregación .
Conseguimos miles de amigos y seguidores ,y somos las personas más solitarias de todos los tiempos.
Nuestras mascotas han llegado a tener obra social y pasamos al lado del que busca en la basura o duerme en la calle con absoluta indiferencia.
Somos tan responsables y puntuales, tan eficientes , pulcros y políticamente correctos, que es tan espantosa la intromisión de otros en nuestra carrera vertiginosa. 
Admiramos e idolatramos lo que otros crean para manipularnos, y no podemos escuchar la sabiduría de un anciano o la lógica inocente de un niño.
Quizás cuando en el extremo norte de nuestro continente lo hagan, podamos conseguir que nuestros aborígenes nos digan como curarnos, como mitigar la incomodidad de la menopausia, como vivir de la naturaleza y como cuidarla.
Perfeccionamos  formas de lograr tener razón siempre, podemos pagar por casi todo. Pero ya no sabemos que hiere, que lastima al otro, que palabras dejan marcados los corazones por siempre.
 Hemos perdido el ejercicio del sutil arte de la convivencia, la práctica de la solidaridad , la fiesta del abrazo, la gratitud, la visita, aquello de poner lo mejor de uno mismo para hacer feliz a alguien.
Sabemos tanto, conocemos tanto, nos instruimos tanto . Evolucionamos tanto.

Quizás sea solo mi imaginación, o esa parte de locura que vive felizmente conmigo.



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lunes, 29 de septiembre de 2014

Sinada

Hace tanto que la conozco que somos casi hermanas. 
Hace tanto que me sigue que parece mi sombra.
Creo que fue quien me recibió cuando me parió mi madre, con demasiado dolor y pena. La que me acunó cuando ella no pudo hacerlo. La que me cantaba en las noches. La que me hacía cosquillitas y hablaba bajito contándome cuentos de duendes .
Ella me acompañó a caminar, a trepar árboles, a jugar , a andar a caballo. A perderme mirando el cielo interminable.
Eran suyas las noches de llanto, de miedo y oscuridad.
Sus dedos invisibles sabían aferrar mi mano después del incendio. Ella conocía el grado de mi angustia.
Estaba parada a mi lado cuando me desheredaron, cuando dejé la casa que ocupaba, cuando tuve que aceptar que nada de lo que viví hasta entonces era lo que yo imaginaba.
Sabía esconder conmigo la vergüenza de la cara amoratada por los golpes, llorar en rincones lejanos la injusticia. Abrazarme en silencio .
La conozco hace tanto que cuando aparece es como una vieja amiga que no veo hace rato. Y me siento con ella y lloramos un rato. 
Y me consuela, y me dice que ya pasó. Que nada de eso volverá . Que los grises fantasmas del olvido ya se encargaron de ellos. Que no pueden alcanzarme. 
Ella es mi soledad. La mía. 
Quien no la conozca no podrá siquiera verla. Porque sabe esconderse muy bien detrás de sonrisas y palabras.
Y aunque no suele venir a menudo suele visitarme, y no paro de llorar.